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Las promociones acertadas de los casinos

Aunque me he entrenado para jugar a mi ritmo y no pensar en las promociones de los casinos la verdad es que me encantan los regalos. ¿A quién no le gusta que le den noches de hotel gratis y todo tipo de regalos? El truco es en aceptarlos cuando llegan sin buscarlos. El fallo es jugar por encima de tus posibilidades y dejarte una fortuna por una cena gratis. ¿Entendido?

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Hay que tener en cuenta que todas estas promociones las diseñan psicólogos del marketing que hacen muy bien su trabajo. No hace mucho uno de ellos encontró una de mis debilidades, puede pasarle a cualquiera, no hay que avergonzarse.

Ocurrió justo cuando regresé a casa después de tres días tonteando por los casinos de Atlantic City al abrir mi correo me estaba esperando un e-mail con una oferta que cambió todos mis planes.

Yo nunca voy a Las Vegas en invierno, prefiero esperarme al verano y así puedo holgazanear en la piscina del hotel cuando no estoy jugando o viendo algún espectáculo. Además me encanta  ver a todas esas preciosas chicas en bikini, es uno d elos grandes alicientes de mi viaje.

Pero esta vez recibí una oferta para quedarme en el Belaggio, ya sabes uno que es famoso por su fuentes entre otras cosas. Llevaba un año y medio sin jugar allí pero no me pude resistir. Adoro ese lugar y siempre había querido alojarme allí. No tenía planeado ir a Las Vegas hasta el verano, pero la estancia la comida gratis y poder conseguir vuelo en una aerolínea low cost  me animó a recorrer las 3.000 millas que me separan de esta ciudad en mitad del invierno. ¿Son o no son buenos?

No me malinterpretéis, volar, comer y quedarte en un hotel de cinco tenedores a precio de risa gracias a las promociones es un buen trato. Pero ya se sabe que una vez que atraviesas la puerta puede pasar cualquier cosa. Es por eso por lo que siempre es conveniente no beber, conocer el juego y no pasarte del límite apostando.De todas formas cuando estaba en Las Vegas jugando en la mesa de dados con mi gorra de los Yankees, un parroquiano se me acercó y me dijo : ¿No te interesaría mejor mudarte aquí? La verdad es que tuve que darle la razón, seguramente me saldría más barato.